Juan B. Viñals CebriáAULA CULTURAL DEL CENTRE MUNICIPAL D`ACTIVITATS PER A PERSONES MAJORS DE TENDETES
ESTACIÓN DEL NORTE DE VALENCIA
En la presente ocasión nos recrearemos con esta histórica fotografía de principios del siglo pasado, donde se nos muestra la transitada calle Játiva en una retrospectiva de la Valencia antañona, donde podemos comprobar que solo circulan dos automóviles, un tranvía y su remolque, pero se observa una calzada repleta de carros y carruajes tirados por animales, y enfrente la flamante estación del Norte situada en pleno corazón de la ciudad, junto a la Plaza de toros, a escasos metros del instituto Luís Vives y del Ayuntamiento. La estación del Norte fue construida entre 1906 y 1917 aprovechando las evoluciones urbanísticas de la capital a finales del siglo XIX. Desde su construcción ha sido una de las obras más representativas de la arquitectura civil de la metrópoli Valenciana.
La obra, fue diseñada por Demetrio Ribes Marco, (Valencia, 1875-1921), fue uno de los arquitectos valencianos más relevantes de principios del siglo XX, se enmarca dentro del estilo modernista, donde se aprecian las influencias de la vertiente europea. En su construcción se emplean nuevos materiales introducidos a finales de la centuria anterior, como la estructura metálica en forma de marquesina. La estación ofrece un frontis horizontalista, con tres cuerpos de edificación resaltados en forma de torreones. Estos cuerpos avanzan con respecto a la línea general de edificación y se sitúan a los extremos y en el centro.
Su fachada, es un homenaje a los productos de la ubérrima huerta valenciana, -motivos vegetales, naranjas y flores de azahar, se incluye, entre otras referencias a la ciudad, las cuatro barras rojas sobre fondo oro del escudo heráldico valenciano. Evidencia, así, un rasgo significativo de la eclosión modernista entre la modernidad y la tradición, entre lo local y lo cosmopolita.
Destaca la ornamentación del edificio, con preciosas cerámicas vidriadas, trencadís y un mosaico del pintor valenciano José Mongrell. En su vestíbulo, una combinación de maderas, cristal y mármol fusionan calidez, transparencia y brillo. Tiene un sinfín de elementos decorativos de cerámica, madera, metal, vidrio y otros materiales. La cubierta principal de la nave central, que cubre las vías, tiene forma de arco y guías que representan las vías del tren.
Los zócalos de cada puerta o ventanal interior del vestíbulo están hechos de madera. Sus grandes ventanales presentan una rosa en su parte superior. Otro rasgo típico del Modernismo que se aprecia en la estación es la integración de todas las artes en una misma edificación: arquitectura, escultura, pintura y artes decorativos.
Las fachadas están rítmicamente desarrolladas según módulos de un gran esquematismo formal. La fachada principal predominantemente horizontal, presenta unas torres laterales, que recuerdan, sin duda, la de la Lonja, con escasa altura y ritmos verticales en los entrepaños que no llegan a desequilibrar la horizontalidad general. El remate del edificio queda definido por estos cuerpos y por pináculos terminales de perfil aparentemente almenado.
Estilísticamente este edificio puede ser relacionado con la secesión vienesa, a cuya influencia se añadirían, por un lado reminiscencias del gótico perpendicular inglés junto con inicios de lo que más tarde sería el racionalismo.
Por oposición a esta sobriedad estructural se superpone en las fachadas una profusa decoración de elementos cerámicos y temas inspirados en la agricultura valenciana. A estos elementos de claro valor simbólico se añade la repetición constante del escudo de la ciudad como remate de las marquesinas, así como elementos emblemáticos alusivos a la compañía de caminos y hiero del norte como la estrella de cinco puntas y el águila, símbolo de la velocidad, que remata el cuerpo central del edificio. La decoración es completada en el bloque central por dos mosaicos simétricamente colocados. Esta es la crónica que nos ha merecido la Modernista y atrayente Estación del Norte de Valencia.
Valencia.-Tendetes, Mayo de 2009.
Juan B. Viñals Cebriá
miércoles, 29 de abril de 2009
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